Experto ofrece estrategias para aliviar la ansiedad de los niños por el regreso a clases
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A medida que el verano llega a su fin, muchos niños esperan con ilusión la emoción de un nuevo año escolar. Sin embargo, para otros, la transición a rutinas estructuradas, presiones académicas y desafíos sociales puede desencadenar una ansiedad significativa. Una encuesta reciente encontró que el 64% de las preocupaciones de los niños están relacionadas con la escuela, lo que resalta la prevalencia de este problema.
Según el neurocientífico cognitivo Robert Alexander, Ph.D., profesor asistente de consejería y bienestar en el Instituto de Tecnología de Nueva York, la raíz de esta ansiedad radica en la naturaleza predictiva del cerebro. “Nuestros cerebros son máquinas de predicción, y nuestros sistemas nerviosos constantemente intentan anticipar lo que sucederá después, para poder responder adecuadamente y mantenernos a salvo”, explica. “El comienzo de un nuevo año escolar interrumpe muchas de esas predicciones de una vez: las rutinas antiguas se rompen, las expectativas y los entornos cambian, los niños se enfrentan a nuevas aulas, maestros, compañeros y otros ajustes diarios”.
Si bien algo de nerviosismo durante las transiciones es normal desde el punto de vista del desarrollo, para los niños propensos a la ansiedad, el regreso a la escuela puede ser especialmente abrumador. Alexander enfatiza que los padres deben reconocer las señales, que no siempre son obvias. “Los niños a menudo expresan ansiedad indirectamente”, dice, señalando que los indicadores comunes incluyen cambios en el sueño, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios en el apetito, apego excesivo o retraimiento social.
La mejor manera de reducir la ansiedad, aconseja Alexander, es mediante la preparación. “La preparación ayuda a que las cosas sean más predecibles y nos permite adaptarnos a los cambios. Visitar la escuela, hablar sobre las rutinas y restablecer gradualmente las horas de acostarse antes de que comiencen las clases pueden ayudar a los niños a sentirse más seguros”, dice. Destaca el papel fundamental del sueño en la regulación emocional y la resiliencia al estrés.
Los padres también juegan un papel fundamental en la formación de la respuesta emocional de sus hijos. “Los niños a menudo buscan en los adultos pistas sobre cómo deben responder a una situación. Responder con calma y confianza puede enviar un poderoso mensaje de seguridad”, explica Alexander. Además, enseñar a los niños técnicas simples de calma, como la respiración lenta (inhalar durante cuatro segundos y exhalar durante seis), puede ayudarles a manejar sentimientos abrumadores en el momento.
Sin embargo, Alexander advierte contra eliminar por completo la ansiedad de un niño, ya que una cantidad saludable puede fomentar la resiliencia. “La confianza crece a través de pequeños logros. Saber que puedes manejar una situación puede ayudarte a lidiar con situaciones futuras de manera más efectiva”, señala. “Cuando los niños se presentan con éxito a un nuevo amigo, encuentran su nuevo salón de clases o sobreviven a su primera semana en una nueva escuela, aprenden que son capaces en esos entornos. Pero los niños propensos a la ansiedad pueden necesitar ayuda adicional para superar esos sentimientos con éxito”.
Alexander es uno de los muchos miembros de la facultad de New York Tech que aportan su experiencia para abordar desafíos del mundo real. Para más información, visite nyit.edu.
