Casi 23 millones de adultos estadounidenses podrían necesitar medicación para la presión arterial según nueva guía

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Casi 23 millones de adultos estadounidenses podrían necesitar medicación para la presión arterial según nueva guía

Un nuevo estudio independiente publicado en el Journal of the American Heart Association revela que casi 23 millones de adultos estadounidenses con presión arterial alta podrían ser elegibles para medicamentos reductores de la presión arterial según la guía 2025 de la American Heart Association/American College of Cardiology para la presión arterial alta. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Keele y la Universidad de Manchester, analizó datos de 81 millones de adultos estadounidenses con presión arterial alta y sin enfermedad cardiovascular. Entre ellos, 22,8 millones (28%) eran elegibles para terapia según la guía, basada en una lectura de presión arterial de 130/80 mm Hg o superior. De estos, 13,1 millones (57%) ya estaban recibiendo tratamiento, mientras que 9,7 millones (43%) permanecían sin tratar.

La guía de 2025 enfatiza un enfoque personalizado, recomendando cambios en el estilo de vida (como una dieta saludable, control de peso, actividad física regular y reducción del consumo de sal y alcohol) como base, y recetando medicamentos según el riesgo cardiovascular evaluado mediante las ecuaciones de riesgo PREVENT de la American Heart Association. El estudio es uno de los primeros en evaluar el impacto de la guía utilizando estas estimaciones de riesgo actualizadas.

El análisis estima que recibir medicamentos reductores de la presión arterial se asoció con un 23% menos de riesgo de morir por cualquier causa y un 50% menos de riesgo de morir por problemas cardíacos, en comparación con los adultos elegibles que no recibieron tratamiento. Extender el tratamiento a todos los adultos elegibles no tratados podría prevenir aproximadamente 200,000 muertes por todas las causas y 162,000 muertes cardiovasculares en la próxima década. El autor principal, Mustafa Al-Jarshawi, destacó la brecha de tratamiento, señalando que más del 40% de las personas elegibles no estaban recibiendo medicación, lo que subraya el beneficio potencial de cerrar esta brecha.

El autor principal del estudio, Mamas A. Mamas, enfatizó que la modificación del estilo de vida sigue siendo crucial, pero para aquellos con mayor riesgo, la medicación puede ser necesaria. Señaló que para las personas con presión arterial inferior a 140/90 mm Hg y sin antecedentes de enfermedad cardíaca, los cambios en el estilo de vida pueden ser suficientes inicialmente, especialmente si su riesgo a 10 años (puntaje PREVENT) es inferior al 7.5%. Daniel W. Jones, presidente del comité de redacción de la guía, subrayó la importancia de controlar la presión arterial para la salud a largo plazo y animó a los profesionales de la salud a evaluar el riesgo cardiovascular general y combinar estrategias de estilo de vida con medicamentos para un manejo óptimo.

Las limitaciones del estudio incluyen que la presión arterial se midió durante una sola visita al consultorio, mientras que la guía recomienda múltiples lecturas. A pesar de esto, los hallazgos tienen implicaciones significativas para la salud pública, destacando la necesidad de una mayor conciencia y acceso al tratamiento. Para Texas, donde la presión arterial alta afecta a millones, esta investigación subraya la importancia de una atención médica proactiva y la evaluación de riesgos para prevenir eventos cardiovasculares y mejorar la calidad de vida.